Dijiste que pasarías por mí.
Lo dijiste el anterior domingo que fui a visitarte. Como acostumbraba hacerlo cada 15 días.
Pasaríamos el fin de semana juntos y felices como lo habíamos planeado. Como tú lo planeaste.
Llegó el viernes y te esperé. Te esperé frente a la ventana. Con mi mejor vestido, mi mejor sonrisa y mi ropa ya empacada.
Ansiosa, impaciente y emocionada. Te esperaba.
Miré y conté todos los taxis que pasaron por mis desesperados ojos. Te busqué en cada uno de los asientos vacios. Te busqué con mi mirada cansada, triste y casi derrotada.
Te esperé y nunca llegaste.
Lloré porque mis esperanzas se desvanecían. Lloré porque no soy tan fuerte como ahora. Lloré porque creía en ti. Lloré porque te amo
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