lunes, 10 de enero de 2011

Ausencia/ Absence


Dime ¿cómo se llenan los huecos en el alma?

Dime ¿cómo disipar el sueño casi utópico de estar juntos para siempre?

Enséñale a mis ojos como sepultar los llantos en todos los tiempos en que siento tu ausencia 

Como se hace para no sentir que el corazón duele cada vez más fuerte, 
Si alguna vez pensabas que el tiempo se encargaría de aliviar esa herida.

CarolinaKipke




Tell me how to fill the holes in the soul?

Tell me how to dispel the almost utopian dream of being together forever?

Teach my eyes how to bury the cries at all times when I feel your absence

How not to feel that the heart hurts more and more strong,
If you ever thought the time be responsible for alleviating the wound.

lunes, 20 de diciembre de 2010

La cuestión es de riesgo

A veces y la mayoría de las veces, las cosas en la vida pasan porque sí, sin razón ni explicación alguna. Uno no sabe en qué momento quedó involucrado en situaciones fueras del contexto cotidiano y es justo en ese instante en que uno se pregunta ¿yo en que carajos me metí? Y comenzamos a hacer un recuento en el pasado, un análisis inservible y sin provecho que improbablemente te ayudará a encontrar una respuesta del por qué estas metido en donde no deseaste estar y no te dará soluciones para poder salir de ese agujero absorbente que cada día te consume como extractor.

Y te das cuenta que aunque no sabes ni cómo entraste ni cómo salir, te gusta estar ahí metido. Se convierte como en un cálido y acogedor agujero de la muerte.

El problema es que tienes que salir de ahí. La situación es grave y quizás dolora para terceros, cuartos y quintos, pero tu cabeza no tiene coordinación, la situación la ha absorbido a su antojo y a sus gustos. Y pensabas que eras dueño de tus pensamientos y tus movidas, que entras y sales rápido de donde quieras, que puedes salir del fuego sin herida alguna pero mientras más lento es la salida más fuerte es la quemada.

Ya tu mente no sabe si salirse o quedarse. Igual no es tan malo estar adentro, al contrario es un dulce, suave pero peligroso veneno.

¿Será que me arriesgo? ¿Será qué me quedo? ¿Será qué me salgo? Dicen que las personas que no arriesgan no tienen sueños, no tienen anhelos y que el riesgo más fuerte en la vida es no haberse arriesgado. Sin embargo el miedo invade, las preocupaciones y temores aumentan. El ser humano nunca quiere equivocarse. Nos gustan los pasos firmes y los caminos cortos, rápidos y sin obstáculos sin pensar que sin los riesgos se pierde el sentir, aprender, cambiar, crecer, vivir.

Entonces no podemos olvidar que todo en la vida requiere de un riesgo, si salimos del agujero o si nos quedamos dentro de él son dos riesgos diferentes, impredecibles e inseguros.

viernes, 3 de diciembre de 2010

El silencio de tus ojos

No hay nada más perfecto  en el mundo que el lenguaje de tus ojos. Puro y preciso.

Encierran todos los miedos y verdades que tus labios han preferido sepultar  para disimular tu mísera realidad.

Me siento de frente y te miro, persigo tus ojos mientras ellos se fugan para no confrontar los míos. Me temen. Saben que puedo leer las palabras que nunca dicen.

Tu boca me busca, me mira y balbucea un silencio que no coincide con tus ojos. Sigo mirando tus ojos pero ellos insisten en correr cada vez más rápido. Están desesperados. A punto de ser acorralados. Deslizo mi mano por tus muslos suavemente, te engatuso con mi sonrisa. Tus ojos detienen la carrera, no están cansados solo no se pueden resistir a esto. Hacen lo que había estado buscando. Se enfrentan con los míos y fulminantemente me dicen lo que tanto temía. Nunca serás para mí.






viernes, 26 de noviembre de 2010

Guerras ganadas- Wars won

Ya me he caído varias veces y me he raspado tan duro que las lágrimas han terminado hablando por mí.

En ocasiones he quedado con heridas y para curarlas no las veo. Hago como si no estuvieran ahí. De vez en cuando las enjuago con lagrimas nocturnas para terminar de remover lo que se va muriendo, pero siempre existe el torpe que te pone el dedo en la llaga y aunque duele menos que el día que te caíste, vuelve a doler y como me molesta que me duela.

Por eso no me cae bien ese tipo de gente. Imprudente. Así que prefiero quedarme en casa reposando, sola con mis heridas, hibernando hasta quedar curada completamente.

Lástima que la heridas casi siempre dejan cicatrices. Pero no importa. Igual, ya no me duele.







I've already fallen several times and I've scratched so hard that tears have finished talking about me.



Sometimes I have been with many wounds and to cure them y try to not look at them. I do as if they were not there.Occasionally wash them with night teras to finish removing what is dying, but there is always the clumsy that put the finger on the sore and although it is less painful than the day you fell, hurt again and it bothers me that it hurts

Thats why I do not like that kind of people. Unwise. So I prefer staying at home resting, alone with my wounds, hibernating until be cured completely.

Too bad the wounds almost always leave scars. But I dont care. Still, it does not hurt me.






viernes, 12 de noviembre de 2010

Besos furtivos

Siempre recuerdo con frenesí aquella primera noche en que me hiciste tuya.

Tus ojos clavados en los míos como perro a un filete; y me gustaba así. Hambriento y deseoso. Me gustaba coquetearte y juguetear con mis cabellos haciendo rizo en el aire.

Me acuerdo que llevabas puesto una sonrisa de ansiedad y complicidad, esa que ya escasea en las calles y que siempre reluce cuando me miras.

Me hablaste todo el tiempo pausado y tiernamente, incluso parecías estar interesado en mis discursos baladíes. Me oliste la piel y mis deseos estando sentado a un metro de distancia y me miraste toda la noche aún cuando tus ojos no se posaban en mí.

sentí tus palabras haciendome el amor toda la noche sin descanso, sin interrupciones, y las acepté una por una con el delirio de convertirte en un nuevo recorrido para mi boca.

La brisa y unas cuantas copas de champán te ayudaron a desvestirme. Y el mar y la noche fueron testigos de nuestro ferviente deseo, de nuestro besos furtivos, aquellos que sólo tu y yo sabemos cuándo dárnoslos.