lunes, 24 de enero de 2011

El lenguaje de tu piel


Me siento en el borde de la cama y observo su cuerpo tendido
ni tan esbelto ni tan perfecto,
ni si quiera tan suave.

Veo su boca callada como la noche
y me hace feliz no escuchar ninguna palabra.

Me emerge el recuerdo de lo que ocurrió la noche pasada
y una sonrisa me roba el silencio.

Le sigo mirando y me cuesta despertarlo.
Es que me encanta verlo en callado,
con sus labios sellados y sin reproches,
sin aquel discurso que me entristece.

Pensar que está ahí y no le tengo me atormenta
Pero es su cuerpo el que ha insistido en no marcharse
y el mío no resiste en quedarse
y me enternece ver sus ojos dormidos, sus ojos cerrados
y acallo mis pensamientos porque le amo en silencio y sin fin
y me deslizo sobre su cuerpo aun mojado
y dejo reposar mis pechos sobre su malva desnudez.










jueves, 20 de enero de 2011

Tan solo quisiera


A veces quisiera escribir tantas cosas. Llenar todas las hojas en blanco de una libreta, escribir la historia de mi vida, hablar de mis llantos, de mis encuentros furtivos con demonios y de dos ángeles que van  sentados en cada uno de mis oídos, de las locuras de mi abuela y las canas que le he sacado a mi madre. Me gustaría hablar de aquella vez que deseaba morder un algodón de dulce y patinar por las calles en bajada, rápido y sin miedo. De la vez que me dolió el corazón. De mis besos con aquel chico que me avergonzaba y de la decepción que me da un hombre del cual llevo su sangre. Quisiera escribir sobre lo puntiaguda que es mi nariz y lo largo que son mis dedos. De aquella noche que vi una estrella y desee ser feliz. Desearía escribir sobre los ojos de mis sobrinos, unos negros como la noche y otros azules como el mar. Pero lo que más anhelo es escribir sobre ti. Sobre tu piel mojada y tímida, tus besos azucarados y tus ojos de hiel. Escribiría sobre lo fino que son tus labios, lo pequeño de tus dientes, sobre tus entradas infinitas y tus dedos que se retuercen con el inicio de mis besos. 



lunes, 10 de enero de 2011

Ausencia/ Absence


Dime ¿cómo se llenan los huecos en el alma?

Dime ¿cómo disipar el sueño casi utópico de estar juntos para siempre?

Enséñale a mis ojos como sepultar los llantos en todos los tiempos en que siento tu ausencia 

Como se hace para no sentir que el corazón duele cada vez más fuerte, 
Si alguna vez pensabas que el tiempo se encargaría de aliviar esa herida.

CarolinaKipke




Tell me how to fill the holes in the soul?

Tell me how to dispel the almost utopian dream of being together forever?

Teach my eyes how to bury the cries at all times when I feel your absence

How not to feel that the heart hurts more and more strong,
If you ever thought the time be responsible for alleviating the wound.

lunes, 20 de diciembre de 2010

La cuestión es de riesgo

A veces y la mayoría de las veces, las cosas en la vida pasan porque sí, sin razón ni explicación alguna. Uno no sabe en qué momento quedó involucrado en situaciones fueras del contexto cotidiano y es justo en ese instante en que uno se pregunta ¿yo en que carajos me metí? Y comenzamos a hacer un recuento en el pasado, un análisis inservible y sin provecho que improbablemente te ayudará a encontrar una respuesta del por qué estas metido en donde no deseaste estar y no te dará soluciones para poder salir de ese agujero absorbente que cada día te consume como extractor.

Y te das cuenta que aunque no sabes ni cómo entraste ni cómo salir, te gusta estar ahí metido. Se convierte como en un cálido y acogedor agujero de la muerte.

El problema es que tienes que salir de ahí. La situación es grave y quizás dolora para terceros, cuartos y quintos, pero tu cabeza no tiene coordinación, la situación la ha absorbido a su antojo y a sus gustos. Y pensabas que eras dueño de tus pensamientos y tus movidas, que entras y sales rápido de donde quieras, que puedes salir del fuego sin herida alguna pero mientras más lento es la salida más fuerte es la quemada.

Ya tu mente no sabe si salirse o quedarse. Igual no es tan malo estar adentro, al contrario es un dulce, suave pero peligroso veneno.

¿Será que me arriesgo? ¿Será qué me quedo? ¿Será qué me salgo? Dicen que las personas que no arriesgan no tienen sueños, no tienen anhelos y que el riesgo más fuerte en la vida es no haberse arriesgado. Sin embargo el miedo invade, las preocupaciones y temores aumentan. El ser humano nunca quiere equivocarse. Nos gustan los pasos firmes y los caminos cortos, rápidos y sin obstáculos sin pensar que sin los riesgos se pierde el sentir, aprender, cambiar, crecer, vivir.

Entonces no podemos olvidar que todo en la vida requiere de un riesgo, si salimos del agujero o si nos quedamos dentro de él son dos riesgos diferentes, impredecibles e inseguros.

viernes, 3 de diciembre de 2010

El silencio de tus ojos

No hay nada más perfecto  en el mundo que el lenguaje de tus ojos. Puro y preciso.

Encierran todos los miedos y verdades que tus labios han preferido sepultar  para disimular tu mísera realidad.

Me siento de frente y te miro, persigo tus ojos mientras ellos se fugan para no confrontar los míos. Me temen. Saben que puedo leer las palabras que nunca dicen.

Tu boca me busca, me mira y balbucea un silencio que no coincide con tus ojos. Sigo mirando tus ojos pero ellos insisten en correr cada vez más rápido. Están desesperados. A punto de ser acorralados. Deslizo mi mano por tus muslos suavemente, te engatuso con mi sonrisa. Tus ojos detienen la carrera, no están cansados solo no se pueden resistir a esto. Hacen lo que había estado buscando. Se enfrentan con los míos y fulminantemente me dicen lo que tanto temía. Nunca serás para mí.